LA CULPA DE LOS CARBOHIDRATOS
Por: Juan Rivas Pulido
Siempre hay algo de qué arrepentirse, sobre todo ante el riesgo cierto o posible de la irrevocable muerte.
Feed de narrativa, fundado por Javier Miranda-Luque (1959 - 2023) y editado actualmente a seis manos (desde Buenos Aires, Barcelona y Caracas), por los caraqueños diasporizados Luis Garmendia y Quim Ramos, y el caraqueño sin diasporizar (¿por ahora?) Mirco Ferri, cuya idea es la de postear textos propios y de autores invitados. ¡Bienvenido cada par de ojos lectores que se asomen a estos predios!
Por: Juan Rivas Pulido
Siempre hay algo de qué arrepentirse, sobre todo ante el riesgo cierto o posible de la irrevocable muerte.
Por: Francisco Camps
Antes de bajarme del bus, vi a mamá en la esquina. De ser una mota parduzca rodeada de árboles llorones, estática en la comisura del cerro miserable de bloque y cemento atrás, llegó a mí, sin mover un pelo, con esa mirada clavada e impávida.
Por: Juan Rivas Pulido
Existen en el lenguaje términos que con el tiempo van cargándose de un significado que es traducible a los diversos idiomas. Se dice “kafkiano” para definir lo laberíntico, tortuoso, circular, infinito, incomprensible o insoluble.
Por: Mario Acuña
El monitor multiparámetro indicó que Sandoval había muerto, pero la robusta enfermera insistió en que abandonara a la cama clínica y se dirigiera con ella al pasillo central; Sandoval obedeció y siguió el camino que ella marcaba con bruscos empujones en sus hombros y escápulas.
Por: Luis Garmendia
Los therians son jóvenes que dicen tener la identidad de animales y están saliendo a las calles de Buenos Aires disfrazados como tales. Las reacciones en redes, en su defensa y en su contra, han sido muy intensas. L.G. Febrero 2026
Por: Quim Ramos
Llegamos a la navidad con el hedor del alcohol adherido a las ropas. Es lo usual.
Por: Pino
Benavides me llamó al Payasito Saltarín una tarde de esas en que la lluvia no decide si caer o no caer.
Por: Fabi Fiereder
Martín tenía cuatro años, cinco meses y diez días cuando se me perdió.
Por: Arnoldo Rosas
A las cinco y media de la madrugada se encendió el televisor anunciando la hora de levantarse.